Vinos para el Día del Padre: etiquetas para abrir y compartir

Vinos para el Día del Padre: etiquetas para abrir y compartir

El Día del Padre es una de las fechas donde más vino se regala en Argentina. Pero también es una ocasión ideal para abrir una buena botella y disfrutarla en familia.

En invierno, las reuniones suelen combinar picadas, asado, pastas, guisos y sobremesas largas. Por eso, elegir el vino adecuado también depende del momento de la comida y del tipo de encuentro.

En esta nota presentamos una selección de vinos para el Día del Padre pensada por el sommelier de Enotek para distintos estilos y ocasiones: blancos frescos para empezar, tintos equilibrados para carnes y platos de invierno, espumantes para celebrar y opciones versátiles para seguir disfrutando después del postre.

Tabla de contenido

La picada de invierno: blancos, espumantes y tintos frescos para empezar

Toda reunión familiar tiene un momento previo donde la comida todavía no llegó al centro de la celebración, pero las copas ya empezaron a circular. En invierno, las picadas suelen incluir quesos estacionados, fiambres, panes tostados, empanadas o entradas calientes.

Este momento pide vinos frescos, pero con suficiente textura para convivir con sabores salados, grasos y especiados sin imponerse.

BenMarco Expresivo es una gran elección para comenzar el almuerzo del Día del Padre con un tinto fresco, aromático y fácil de tomar. Su combinación de fruta y tensión acompaña bien quesos semiduros, embutidos y entradas calientes.

La línea BenMarco, creada por Susana Balbo, trabaja vinos con fuerte identidad de origen y una expresión más fluida, ideal para comidas largas y reuniones relajadas.

Los blancos con buena textura ganaron protagonismo en las mesas argentinas de invierno, especialmente aquellos que combinan frescura con mayor volumen en boca.

Riccitelli Blanco de la Casa combina frescura cítrica, fruta blanca y una textura amplia que le permite acompañar burrata, quesos suaves o panes tostados sin perder tensión. Su perfil equilibrado se luce en picadas largas o entradas tibias.

Zorzal Gran Terroir Chardonnay ofrece el perfil tenso y mineral típico de los blancos de altura de Gualtallary. Combina notas cítricas, fruta blanca y una textura amplia, con buena acidez natural. Es un vino fresco, pero con suficiente volumen para la comida. Funciona bien como puente entre la picada y el plato principal, especialmente si el menú incluye pastas cremosas, aves o preparaciones untuosas. 

Los espumantes siguen teniendo lugar en celebraciones familiares incluso durante los meses fríos. Domaine Nico Brut Rosé aporta fruta, acidez y frescura para abrir el encuentro de una manera más relajada y festiva.

Además, su estilo elegante y accesible lo convierte en una opción adaptable a distintos gustos.

Vinos para el Día del Padre: tintos para asado, pastas y guisos

Una vez abierta la primera botella y con el plato principal en camino, aparecen vinos con más cuerpo, textura y presencia.

Aunque muchas veces queda detrás del Malbec en popularidad, el Syrah es una de las variedades más interesantes para comidas de invierno.

Trabajado por Laura Catena a partir de viñedos del Valle de Uco, Luca Syrah Double Select muestra notas de pimienta negra, mora y un leve perfil ahumado. En boca tiene taninos firmes, buena concentración y un final persistente que se luce con costillares al asador, carnes braseadas o guisos de legumbres. 

DV Catena Syrah-Syrah propone otra interpretación de la variedad, combinando distintas parcelas y expresiones del Syrah mendocino.

El resultado es un vino intenso pero equilibrado, donde aparecen pimienta negra, fruta madura y muy buena textura para acompañar pastas de invierno, carnes asadas o platos con salsas concentradas.

Dentro de esta selección, Gran Enemigo Blend ocupa el lugar de la botella más compleja y especial para compartir durante el almuerzo. Elaborado principalmente a partir de Cabernet Franc y Malbec, ofrece aromas de hierbas frescas, fruta negra y especias, con taninos firmes y marcada profundidad en boca. Su estructura y persistencia funcionan especialmente bien con carnes asadas, cortes de cocción lenta o platos intensos de invierno. 

El Cabernet Sauvignon sigue ocupando un lugar importante en las reuniones familiares argentinas, especialmente entre quienes prefieren vinos más clásicos y estructurados.

Monteagrelo Cabernet Sauvignon combina fruta negra, especias y taninos firmes pero amables en un vino ideal para asado y otros platos de invierno con salsas concentradas.

Los vinos de altura del norte argentino encuentran en el invierno uno de sus mejores contextos para la comida. San Pedro de Yacochuya Tinto combina especias, fruta madura y una estructura firme que se luce con carnes especiadas, empanadas salteñas, guisos criollos o platos de invierno con sabores intensos. 

Su carácter intenso aporta variedad dentro de una selección donde predominan los vinos mendocinos.

Hablar de una celebración familiar argentina sin incluir Malbec sería difícil, especialmente en una fecha tan asociada al asado.

Escorihuela Gascón Pequeñas Producciones Malbec representa una versión intensa y elegante del varietal argentino más emblemático. En copa aparecen ciruela madura, fruta negra y notas sutiles de cacao y especias, sostenidas por buena frescura y textura envolvente. Es un Malbec ideal para acompañar carnes rojas y pastas rellenas.

Qué vinos abrir en la sobremesa del Día del Padre

La sobremesa tiene su propia dinámica. La comida ya terminó, pero la reunión continúa entre café, postres y conversaciones largas.

En ese momento, los vinos suelen volverse más relajados y fáciles de disfrutar.

Los espumantes dulces siguen siendo una de las opciones más cómodas para acompañar postres clásicos, chocolate o budines de invierno.

Nicasia Espumante Doux aporta burbujas finas, aromas de durazno y flores blancas, con un dulzor equilibrado que no empalaga. Es una excelente opción para acompañar el postre o simplemente para seguir brindando durante la sobremesa. 

Ver Sacrum Gloria Swan ofrece un cierre distinto dentro de la selección. Más moderno y descontracturado, elaborado con uvas del Valle de Uco, muestra fruta roja fresca, un perfil herbáceo sutil y taninos livianos que lo hacen fácil de seguir sirviendo. Es el tinto para esa última botella que queda abierta mientras la charla se extiende y nadie tiene apuro en terminar. 

Preguntas frecuentes sobre vinos para el Día del Padre

Un tinto con buena presentación —Malbec, Syrah o blend de Valle de Uco— suele ser la opción más segura. Si el papá en cuestión prefiere blancos o espumantes, un Chardonnay con buena textura o un brut rosé también son regalos que funcionan bien para esta fecha.  

Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah suelen maridar bien con carnes asadas, achuras y cortes con más grasa gracias a su estructura, textura y presencia en boca.

Sí. Los espumantes funcionan bien en celebraciones familiares y son una excelente opción para picadas, entradas y sobremesas, incluso durante los meses fríos.

Los espumantes dulces y los tintos más ligeros suelen ser opciones cómodas para seguir disfrutando una copa después del postre, especialmente en reuniones largas donde la conversación continúa durante horas.

Brindis con copas de vino tinto durante una celebración del Día del Padre con comida para compartir.

Vinos para compartir con papá

Más que guardar una botella para otra ocasión, el Día del Padre también puede ser una buena excusa para abrirla. Gran parte de la experiencia del vino ocurre justamente ahí: en una comida familiar, entre conversaciones largas y copas que vuelven a llenarse. 

Desde Enotek, les deseamos un feliz día a todos los papás argentinos. Y, sobre todo, que no falten los buenos vinos, la buena comida y el tiempo compartido alrededor de la mesa.