Los secretos de la bodega Achaval Ferrer

La prestigiosa bodega mendocina que apuesta a la tradición en la producción de sus vinos.

Achaval Ferrer tiene el espíritu de trabajo de las bodegas centenarias: viñas que datan de principios del SXX, respeto por el terruño y etiquetas de alta gama que representan a la Argentina en el mundo. Sin embargo, su historia se remonta a 1998, a raíz de la idea de un grupo de amigos italianos y argentinos que quisieron honrar la tradición vitivinícola con sus productos.

En este artículo haremos un recorrido por las características de sus viñedos, sus vinos más destacados y la actualidad de la bodega.

Los secretos de Achaval Ferrer

Guardianes de un legado

Los pilares

En Achaval Ferrer se definen así: como Guardianes de un legado, contra la tendencia creciente de perseguir la novedad que muchas empresas, en este y otros rubros, priorizan. 

Su trabajo está signado por un fuerte respeto a la naturaleza, procurando la mínima intervención posible entre lo que produce la tierra y lo que llega al consumidor. 

Reconocen como pilar de su trabajo las plantas centenarias de sus terruños, que no tienen gran rendimiento en cantidad pero sí en calidad, por su ubicación privilegiada en las márgenes de los ríos Tunuyán y Mendoza, con la exposición solar ideal para dotar a sus uvas del sabor y la identidad que se manifiesta en sus vinos. 

Gracias a estas plantas originales y sanas, el producto tiene un color notablemente más oscuro e intenso, menos PH y gran potencial de evolución y guarda. Parte de la tradición se refleja en el uso de técnicas artesanales de poda y raleo para cuidar las especiales cosechas. 

Los secretos de Achaval Ferrer

Fincas

Son tres las fincas en las que replican el trabajo, aunque respetando las características particulares de cada una. Por un lado, Finca Mirador, en Medrano, con viñas plantadas en 1921, dividida entre Malbec y Cabernet Sauvignon. Por otro, Finca Bella Vista, con las plantaciones más antiguas de la bodega, que datan de 1910. Aquí el Malbec predomina pero también es el terreno óptimo para las pocas parcelas en las que se produce su afamado Syrah. Y por último, pero no menos importante, la Finca Altamira, la de mayor altitud, a 1050 metros sobre el nivel del mar, con cosecha exclusiva de Malbec en sus 12 hectáreas de superficie.

Los vinos

Todas estas características del suelo y la elaboración dan como resultado vinos que han sido altamente puntuados por los críticos más exigentes, como Robert Parker, Jey Miller, Tim Atkin, James Suckling y las revistas Wine Spectator, Decanter y Vinous..

La bodega procura dotar de identidad a sus botellas atendiendo siempre a los conceptos de terruño, vino de autor y varietal. 

Detrás de sus etiquetas está el enólogo Gustavo Rearte, quien supo a través de la línea con los nombres de las distintas fincas asentar las características de cada uno de los terruños, y dobló la apuesta con sus colecciones Quimera, Mendoza y Singular.

Los secretos de Achaval Ferrer

La particularidad de esta etiqueta es que se trata de un blend que se concibe en viña. Es decir, se eligen las uvas de acuerdo a la calidad que presenten en la cosecha en curso, evaluando cada una de las plantas y de allí se desprenden los porcentajes de los varietales. “Vino imposible”, le llaman, aunque finalmente logren producirlo y los resultados sean inmejorables. En 2023 y después de 20 años de búsqueda lanzaron su primer blend Blanco como parte de esta colección.

Es la línea de varietales tintos (Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc) con los que la bodega honra la tradición vitivinícola mendocina.

“Para nosotros la línea Mendoza es la colección que toma a la uva como insignia. Buscamos  que los varietales se expresen en su máxima potencia y dejen descubrir su origen resaltando las diferentes zonas de Mendoza”, ha declarado en más de una oportunidad Gustavo Rearte. Los vinos de esta línea son criados en barricas de roble francés, entre 9 a 13 meses, para luego tener una estiba en botella de aproximadamente dos años antes de salir a la venta.

Singular

LOS SECRETOS DE LA BODEGA ACHAVAL FERRER

Esta colección de varietales surge de los hallazgos singulares entre las plantaciones de Malbec. La posibilidad de sostener hileras de Syrah en Bella Vista, y las hileras de Merlot y Carmenere descubiertas en Finca Diamante. También, intentando cumplir con la premisa de la mínima intervención, emergen estos vinos únicos y de producción limitada.

Conocer la bodega y su restaurante

Achaval Ferrer se convirtió también en una de las bodegas más visitadas y deliberadamente ponen año a año más atención a la hospitalidad como una forma más de dar a conocer sus vinos. La cercanía con la ciudad de Mendoza, a media hora de auto, la vuelven accesible y la experiencia de recorrer sus fincas es inolvidable.

Quimera Bistró es el restaurante de la bodega: promete una fusión entre comida asiática y latinoamericana. Quesos de productores locales, aceite de oliva de la casa, vinagre de rosas y aromáticas como romero, lavanda y levaduras naturales, son algunos de los elementos que marcan la diferencia en sus platos.

Desde 2023 este espacio comandado por la chef Cons Cerezo Pawlak es parte de los recomendados mendocinos de la guía Michelin.

Las visitas incluyen degustaciones en las que se pueden probar la línea Mendoza y, lo más atractivo, los que llaman futuros clásicos de Achaval Ferrer:  Achaval Ferrer Quimerino Blanco, Achaval Ferrer Quimerino Tinto, Achaval Ferrer Quimera y Achaval Ferrer Singular.

La selección de Enotek

Estas son las cinco etiquetas de Achaval Ferrer recomendadas por el somm:

Quimera es sinónimo de exploración personal, una búsqueda de la perfección. Es el resultado de un vino de múltiples matices que varían desde las notas de pedregal y de tierra, la fruta oscura, hasta los delicados acentos de romero.

Cada una de sus cosechas son únicas, dotando su singularidad. Es un blend que demuestra la representación de una fusión cálida y distintiva gestada en los viñedos.

Achaval Ferrer Finca Altamira

Junto con la intensidad del Tunuyán alto, se entrelazan la serenidad y la paz. Esta etiqueta posee una amplia etiqueta aromática, con notas que van desde frutas negras y rojas pasando por flores, especias y minerales.

Cada cosecha es un nuevo encuentro con la frescura, la complejidad y el deslumbramiento. En cada sorbo se encuentra su riqueza fascinante y embriagadora.

Achaval Ferrer Quimera Blanco

Se trata de un blend de variedades blancas. En busca de la perfecta armonía, entrelaza Chardonnay, Viognier y Semillón, creando una mezcla perfecta de complejidad, elegancia, frescura, textura e intensidad.

Achaval Ferrer Quimera Blanco es el resultado de una vinificación minuciosamente seleccionada, su recolección se basa en los mejores racimos para fermentar.

Achaval Ferrer Finca Mirador Magnum

En Medarno, a 700M sobre el nivel del mar, se encuentra su origen. Proveniente de la Finca Mirador, se encuentra un vino que se destaca por su sabrosura y elegancia. Esta edición magnum es una invitación a deleitarse con lo extraordinario y a elevar cada momento especial a nuevas alturas.

El Achaval Ferrer Finca Mirador Magnum te envuelve una atmósfera de elegancia y refinamiento. Cada sorbo es una exploración de los matices más profundos y complejos que brinda la Finca Mirador.

Achaval Ferrer Merlot

La definición de frescura y complejidad se encuentra en el Achaval Ferrer Merlot. En boca, el Achaval Ferrer Merlot conquista con su suavidad y su equilibrada estructura, dejando una impresión duradera y gratificante. 

Proveniente de Tupungato, Valle de Uco, este vino encarna la esencia misma de la variedad Merlot, llevando consigo el sello distintivo de calidad y excelencia de Achaval Ferrer.

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