Cepas Poco Frecuentes

Cepas Poco Frecuentes

Amamos el Malbec, nunca falta el Cabernet Sauvignon en una cena y aprendimos a valorar el Torrontés como uno de nuestros varietales blancos más característicos. Pero, a medida que crece la industria, aumenta la curiosidad y los consumidores buscan conocer cepas no tan conocidas: una oportunidad que los productores aprovechan de acuerdo a las posibilidades que ofrecen las diferentes regiones.

Si bien el desarrollo del Malbec copó gran parte de la superficie de los viñedos en Argentina, las características geográficas tan diversas a lo largo y a lo ancho del territorio permiten el cultivo de numerosas variedades. 

En este artículo te invitamos a conocer algunas de las cepas poco frecuentes que van ganando terreno en nuestro país junto a los recomendados del Somm, para no te quede varietal sin conocer.

Consumidores curiosos

Todos los actores de la industria vitivinícola coinciden en afirmar que los consumidores argentinos saben hoy de vinos mucho más que hace quince años. Esto se debe a grandes saltos de calidad en la producción y a la creciente difusión en redes y medios especializados que pusieron al vino en agenda. A esto se le suma la declaración oficial del vino como bebida nacional. Este conocimiento en ascenso repercute, por ejemplo, en el interés por probar vinos de nuevas bodegas y, especialmente, variedades de uvas no tan conocidas.

Los productores atienden esta tendencia reflejando en sus etiquetas la existencia de uvas que estaban un poco relegadas.

Capas poco frecuentes

No todo es Malbec o Cabernet

Aunque sigamos eligiendo los clásicos, y los enólogos redoblen esfuerzos para seguir elaborando más y mejores vinos con las uvas “tradicionales”, los catálogos de las bodegas  se van diversificando con la presencia de diversas cepas no convencionales: una forma de enriquecer la cultura del vino argentino y un impulso para la innovación.

Tengamos en cuenta que son alrededor de 160 las cepas plantadas en el país. Así como la uva Malbec en su Francia natal estuvo relegada a vinos de corte y aquí ganó protagonismo absoluto, muchas de las cepas que trajeron los inmigrantes tuvieron aquí ese destino. Son las mismas que hoy ofrecen nuevos horizontes para los productores.

¿Cuáles consideramos como cepas poco frecuentes?

Por supuesto, la denominación de poco frecuente o no convencional de una cepa depende de la región productora desde la que estemos hablando. Probar un Grüner Veltliner en Austria es moneda corriente, mientras que aquí es una rareza.

En Argentina, hoy pueden encontrarse vinos varietales como Carménère, Caladoc, Petit Manseng, Bequignol, Malvasía, Trousseau, Cordisco, Nebbiolo o Teroldego, entre otras. En algunos casos, las variedades ya pueden sonar más familiares por su creciente presencia en vinotecas o restaurantes. Aquí podemos mencionar el Gewürztraminer, el Riesling, la Garnacha, el Verdejo o la Criolla.

Algunos recomendados

Como siempre, te dejamos las sugerencias de nuestro Somm, pensadas especialmente para quienes quieran experimentar con vinos más allá de los clásicos.

La Sangiovese es la uva más cultivada en Italia. Es una cepa muy adaptable y plantada en diferentes suelos da lugar a vinos con diferentes características. Al mismo tiempo, es notoriamente difícil de trabajar. Su rendimiento es alto, su maduración es lenta. 

Livverá es el proyecto con el que Germán Masera buscó volver a plantar las uvas en las zonas de viñedos donde habían sido cultivadas originalmente.

La Monastrell es una variedad de cepa tinta, probablemente originaria de Valencia. Los racimos son de tamaño pequeño a mediano, cónicos y compactos. Las bayas son de color negro azulado, esféricas, de tamaño pequeño a mediano y de piel gruesa. 

Este es un vino elaborado en una semi fermentación carbónica que preserva todos los aromas y sabores primarios en el vino, creado en el marco de un proyecto que busca, desde Los Chacayes (Valle de Uco, Mendoza) resignificar los varietales no tradicionales. 

 

El Viognier ya no es un secreto como hace un par de décadas, pero aún sigue siendo un blanco poco elegido. Se trata de una variedad de uva blanca proveniente de Condrieu, una pequeña comuna del norte del Valle del Ródano, en Francia.

Esta versión de Casa Boher se presenta a la vista de color amarillo intenso con reflejos verdosos. En nariz aparecen frutas blancas, con notas de coco y caramelo, que lo hacen delicado y complejo, y en boca es un vino redondo, donde aparece lo floral y lo cítrico.

Probablemente de origen veronés, Teroldego es una importante variedad de uva negra presente durante siglos en Trentino, que encuentra su territorio de elección en la zona plana de Campo Rotaliano, en particular en las localidades de Mezzocorona, Mezzolombardo y San Michele dell’Adige. Según las investigaciones genéticas, parece tener algunas similitudes con Lagrein, Marzemino y Syrah y, aunque no están seguras, se presume que tiene orígenes del Medio Oriente.

Bodega Santa Julia (Zuccardi), la toma para su línea Textual Innovación Extrema, una colección de variedades no tradicionales de Argentina pero con una gran historia en su país de origen.

La Garnacha es una variedad española y ocupa el 7º lugar entre las variedades de uva más plantadas del mundo. Emblemática de España y Francia, entre los dos países tienen casi el 90% de la superficie mundial de esta variedad. Los vinos de Garnacha son vinos jugosos, afrutados, elegantes y golosos, de color tenue, con una acidez media y un trago amable. En cuerpo y color están a medio camino entre los de Syrah (mucho más intensos y oscuros) y los de Pinot Noir (más delicados y con menos coloración todavía).

El DV Catena Garnacha es muy aromático, con frutillas bien marcadas. También tiene algo herbal. En boca es de cuerpo medio, delicado, elegante y con una acidez bien presente que le aporta paso fresco y fluido.

Bastardo es sinónimo de Trousseau, variedad del Jura. Antiguos viñedos plantados a fines de los años 60, en pie franco sobre suelos franco-limosos provenientes de Allen, Río Negro. Viñedos de muy bajo rendimiento natural. Para la elaboración de este vino no se utiliza ningún herbicida ni productos sistémicos. A la bodega llegan racimos que son en parte despalillados y, por gravedad, van llenando pequeñas cubas de roble donde fermentan sin adición de ningún elemento ajeno, a temperaturas entre 24º y 26ºC. Durante varias semanas, se realiza un trabajo muy suave para hundir el sombrero y lograr una extracción lenta. 

La crianza continúa en barricas de roble francés por 8 meses.

Rocamadre es un proyecto de vinos artesanales de montaña que piensa la viticultura y la elaboración como parte de un mismo proceso que comienza en el viñedo y termina en la bodega, siempre respetando los procesos naturales y el medio ambiente.

En el marco de este proyecto, Juanfa Suárez apostó por la Criolla: Una variedad con origen en el archipiélago de Canarias, que fue una de las primeras uvas en llegar a estas latitudes a comienzos del siglo XVI.

Antes relegada a la elaboración de vinos de mesa, hoy son más los enólogos que aprovechan sus virtudes para producir nuevos vinos.

La pinot gris, o grauburgunder, es una uva (vitis vinifera) blanca de vino. Se cree que es una mutación o clon de la Pinot Noir. Normalmente tiene un color azul-grisáceo, aunque a veces tienen un color marrón-rosado o incluso blanquecino.

En el caso del Pinot Gris de Pulenta, el color es amarillo con leves tonos acerados y verdosos. En nariz se perciben flores blancas, duraznos blancos y damascos. En boca muy fresco y persistente, con acidez balanceada y un final prolongado y agradable.

Otro rescate de algunas bodegas, en este caso sobre una uva blanca que tuvo otra popularidad y prestigio a mediados del siglo pasado. De las 5.500 hectáreas plantadas en 1968, hoy quedan un poco más de 700. Sin embargo, pese al poco caudal de cultivo, hoy se habla del regreso del Semillón, gracias a algunos productores, la recuperación de viejas viñas y el conocimiento cada vez más especializado y eficaz sobre la elaboración, que ha permitido encontrar las mejores condiciones y técnicas para su producción,

El A Lisa Semillón, de Noemia, es austero y refrescante con buena expresión varietal que mezcla frutos blancos y de carozos con ligero aroma a higo fresco. En boca es oleoso con sabor firme.

La Chenin blanc es una uva blanca de vino del valle del Loira, Francia. Su alta acidez la hace útil para la producción de vinos espumosos y vinos de postre equilibrados. En Argentina, va ganando terreno como varietal blanco, y se cultiva en ocho provincias.

 

Las notas de cata de este vino, según su creador (De La Mota) dicen que en vista se aprecia un color amarillo dorado claro, con reflejos verdosos. En nariz es bien fresco, elegante e intenso. Se aprecian en este vino aromas a flores y fruta fresca blanca como damasco y durazno; al tiempo que expresa notas a miel. Demuestra buena combinación entre frutos secos, suaves aromas a coco, té, caramelo y frescura, resultando en un distinguido y complejo vino blanco. En boca su entrada es amable, existe armonía entre su refrescante acidez y complejidad aromática. Los aromas en la parte posterior son similares a la nariz; evocando notas cítricas y frutos secos. Es un vino elegante y suave con final persistente.

La verdejo es una de las variedades blancas españolas más populares. Su origen se atribuye al cruce de las variedades castellana blanca y traminer (también conocida como savagnin) y se cree que fue traída a España desde el norte de África por la Ruta de la Plata, tras la Conquista de Toledo. Las primeras vides se plantaron en Toro, la Tierra del Vino, la comarca de Madrigal de las Altas Torres y Rueda durante el reinado de Alfonso VI, entre los siglos XI y XII.

Zuccardi es, entre las grandes bodegas, una de las que más apuesta a la elaboración a partir de cepas poco frecuentes. En este caso, su Proyecto Polígonos se basa en poder mostrar la dimensión o la expresión de diferentes lugares del Valle de Uco. Son vinos que provienen de viñedos que se consideran representativos de cada región.

Afortunadamente, es probable que pronto compartamos una segunda parte de este artículo, ya que la enorme cantidad de cepas que ofrece Argentina no deja de sorprender y año tras año las etiquetas se diversifican. Una excelente oportunidad para explorar y conocer nuevos vinos en la búsqueda de nuestros favoritos.