Semana del Bonarda: El resurgir de una variedad emblemática en Argentina

Semana del Bonarda: El resurgir de una variedad emblemática en Argentina

La primera semana de agosto marca el inicio de la celebración del Bonarda argentino, una festividad que se extiende durante todo el mes con degustaciones, charlas y actividades que ponen a esta cepa en primer plano. Segunda variedad tinta más plantada del país, el Bonarda vive hoy un momento de renovada valoración gracias al trabajo de enólogos, la exploración de nuevos terruños y el interés creciente de los consumidores.

En este artículo repasaremos su historia en Argentina, sus diferencias con las versiones internacionales, las regiones donde alcanza su mejor expresión, su perfil sensorial y una selección de Bonardas recomendados por nuestro sommelier para celebrar agosto con una copa en mano.

Un vino con historia: la llegada del Bonarda a Argentina

Aunque su nombre remite a Italia, el Bonarda argentino no es el mismo que la Bonarda Piemontese. En realidad, corresponde a la variedad Corbeau, originaria de Saboya, Francia, que llegó a nuestro país a mediados del siglo XIX, probablemente traída por inmigrantes italianos.

En Mendoza —especialmente en el Este— encontró condiciones ideales para desarrollarse: suelos profundos, disponibilidad de riego y un clima favorable para la maduración. Durante gran parte del siglo XX fue una de las uvas más cultivadas, destinada sobre todo a vinos de corte o de consumo masivo.

Esta función le dio fama de cepa rústica y productiva, pero limitó su prestigio como varietal. Hoy, con un manejo más cuidadoso y bajos rendimientos, demuestra que puede dar vinos de gran carácter y refinamiento.

Bonarda argentino vs. Bonardas del mundo

En el mundo, el nombre ‘Bonarda’ se aplica a variedades distintas, lo que genera estilos muy diferentes según la región. Estos son algunos de los casos más representativos:

  • Italia – Bonarda Piemontese: se cultiva principalmente en el Piamonte, en suelos arcillosos y climas más húmedos. Produce vinos ligeros, de taninos suaves y notas florales. Su consumo es en gran parte local, acompañando pastas y carnes blancas.
  • Estados Unidos – Charbono: en California, la llamada Bonarda es en realidad Charbono, cultivada en zonas cálidas como Napa y Mendocino. Sus vinos son más robustos, con acidez marcada y un perfil terroso, apreciados por un público de nicho.
  • Argentina – Corbeau/Bonarda: cultivada sobre todo en Mendoza, en suelos aluviales y pedregosos, con gran amplitud térmica, desarrolla vinos de color intenso, aromas de fruta madura y un estilo versátil, apto tanto para versiones jóvenes como para crianzas en barrica. Su consumo crece tanto en el mercado interno como en la exportación.

 

Estas diferencias muestran que el Bonarda argentino ha construido una identidad propia, marcada por su terroir, sus métodos de vinificación y una proyección que lo posiciona cada vez mejor en el panorama internacional.

Bonarda argentino vs. Bonardas del mundo
Segunda variedad tinta más plantada en Argentina, el Bonarda se cultiva en varias provincias, pero es en Mendoza donde alcanza su máxima expresión.

Mapa del Bonarda argentino: regiones y características

El Bonarda tiene presencia en varias provincias, pero es en Mendoza donde encuentra su territorio más fértil. En el Este mendocino —San Martín, Lavalle, Rivadavia y Maipú— el clima cálido y estable, junto con suelos profundos y buena disponibilidad de agua, dan origen a vinos amables, frutados y de gran accesibilidad.

Cuando se traslada a zonas más frescas como el Valle de Uco, su carácter se transforma: allí gana en acidez, complejidad aromática y matices florales y especiados. En San Juan, por su parte, el sol intenso y las temperaturas más elevadas se traducen en vinos de fruta madura, generosos en boca y con una textura más voluptuosa.

El Bonarda en cifras

El peso del Bonarda en la vitivinicultura argentina no es menor. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV):

  • 2.ª variedad tinta más plantada del país.
  • Mendoza concentra el 84 % de las plantaciones.
  • San Juan ocupa el segundo lugar, con un 11,5 %.
  • 4.º tinto más vendido en el mercado interno en 2024.

Aunque su superficie se redujo en las últimas décadas, su popularidad crece impulsada por su versatilidad y por consumidores curiosos que buscan alternativas a las cepas más tradicionales como el Malbec.

Esa capacidad de adaptarse a distintos climas y suelos es, justamente, uno de sus mayores encantos: según el terruño, el Bonarda puede convertirse en un tinto joven, fresco y listo para beber, o en un vino de guarda con estructura y profundidad.

Mapa del Bonarda argentino: regiones y características
Con más acidez que el Malbec y taninos más amables que el Cabernet, el Bonarda ofrece fruta roja fresca y un final sedoso, convirtiéndose en un tinto adaptable y elegante.

La expresión en copa: el carácter del Bonarda argentino

Las particularidades de cada región se reflejan claramente en la copa, definiendo un estilo que combina intensidad y amabilidad.

Visualmente, un Bonarda típico presenta tonalidades rubí profundas con reflejos violáceos. En nariz, predominan aromas de ciruela madura, cereza y frambuesa, a veces acompañados de violetas y un sutil toque especiado.

En boca, se distingue por su entrada suave, taninos redondos y final sedoso, con una acidez equilibrada que realza la frescura. Los ejemplares elaborados en acero inoxidable priorizan la fruta y la vivacidad, mientras que las versiones con crianza en barrica suman complejidad, con matices de vainilla, cacao y tostados.

En comparación con otras tintas destacadas de Argentina, el Bonarda presenta matices que lo distinguen. Frente al Malbec, suele ofrecer una acidez más marcada y aromas más orientados a la fruta roja fresca que a la fruta negra madura. Respecto al Cabernet Sauvignon, sus taninos son más suaves y redondos, lo que le da una entrada más amable y un final menos astringente. Esta combinación de frescura, fruta y suavidad lo convierte en una alternativa ideal para quienes buscan un tinto versátil y fácil de disfrutar sin renunciar a la complejidad.

El Bonarda en la mesa: armonías que realzan su carácter

Tras recorrer su historia, sus regiones y su perfil en copa, llega el momento de descubrir cómo disfrutarlo en la mesa. El Bonarda argentino, con su equilibrio entre fruta, suavidad y frescura, es un vino que se adapta con naturalidad a diferentes estilos de cocina, realzando los sabores sin imponerse.

Algunas combinaciones donde luce especialmente son:

  • Carnes grilladas: asado, vacío o costillas de cerdo encuentran en el Bonarda un compañero ideal.
  • Pastas con salsas rojas: en recetas como boloñesa o puttanesca, la acidez del vino equilibra la untuosidad de la salsa y potencia los aromas del plato.
  • Empanadas criollas: jugosas y bien condimentadas, armonizan con la frescura y el toque especiado que puede ofrecer un buen Bonarda.
  • Gastronomía vegetariana: berenjenas a la parrilla, risottos de hongos y pizzas con vegetales asados resaltan su complejidad aromática, mientras el vino respeta la delicadeza de los ingredientes.

Para disfrutarlo plenamente, conviene servirlo entre 16 y 18 °C, temperatura que realza sus aromas frutales y suaviza aún más su textura.

5 Bonardas que tenés que probar

Nuestro sommelier ha seleccionado cinco exponentes del Bonarda argentino que muestran la diversidad de estilos y regiones donde esta variedad despliega todo su potencial. Desde vinos jóvenes y vibrantes hasta ejemplares con mayor estructura y crianza, esta selección invita a descubrir las múltiples facetas de un varietal en pleno auge.

Producido por una de las bodegas más influyentes del país, este Bonarda proviene de viñedos seleccionados en Mendoza, con suelos aluviales y clima seco que favorecen una maduración equilibrada. Destaca por su pureza aromática, con notas de ciruelas maduras, violetas y suaves especias. Su vinificación busca resaltar el carácter frutal y la frescura, integrando de forma sutil la influencia de la madera. Es un exponente clásico dentro de la línea Saint Felicien, que refleja elegancia y tipicidad varietal.

Nacido de la colaboración entre Alejandro Vigil y Adrianna Catena, este Bonarda se elabora con uvas de viñedos de altura en Mendoza, donde las noches frescas aportan equilibrio y definición aromática. Presenta un color profundo y brillante, con aromas de fruta negra madura, hierbas frescas y un toque ahumado procedente de su crianza en roble. Su elaboración combina técnicas tradicionales y una búsqueda de complejidad que lo han convertido en uno de los referentes contemporáneos del varietal.

Inspirado en el estilo Beaujolais, este Bonarda mendocino se elabora a partir de viñedos de altura moderada, con suelos pobres que favorecen bajos rendimientos y concentración de fruta. Se distingue por su perfil fresco y frutal, con aromas de frutillas, cerezas y delicados matices florales. De textura ligera y vivaz, refleja la filosofía de Magna Montis de crear vinos expresivos y accesibles, con una impronta innovadora que aporta una mirada distinta al Bonarda argentino.

Este Bonarda orgánico proviene de viñedos certificados en Mendoza, cultivados sin agroquímicos y con prácticas de mínima intervención. La bodega, reconocida por su enfoque en Malbec y Bonarda, prioriza en esta etiqueta la expresión pura del varietal. Sus aromas de cereza y frambuesa se integran con un sutil toque herbal, resultando en un vino jugoso y equilibrado. Su elaboración busca preservar la frescura y la autenticidad, transmitiendo el carácter del viñedo de origen.

Proveniente de viñedos familiares en Mendoza bajo certificación orgánica y manejo biodinámico, este Bonarda refleja la filosofía de trabajo sustentable de la bodega. Cultivado en suelos franco-arenosos y bajo un clima seco con marcada amplitud térmica, desarrolla aromas de frutas rojas maduras, delicadas notas especiadas y un leve matiz floral. La mínima intervención en bodega permite que la identidad del terruño se exprese con nitidez, ofreciendo un vino auténtico y de fuerte personalidad varietal.

Bonarda todo el año: una invitación a descubrirlo

El Bonarda argentino ha pasado de ser una variedad poco reconocida a ocupar un lugar destacado en la vitivinicultura nacional. Hoy ofrece una amplia gama de estilos, desde vinos jóvenes y frutales hasta ejemplares con mayor estructura y complejidad, reflejando la diversidad de nuestros terruños.

Agosto es un gran momento para celebrarlo, pero su disfrute no se limita a este mes. Si querés conocer más sobre esta cepa, en nuestra tienda encontrarás distintas etiquetas para descubrirla en todas sus facetas.