El vino argentino hoy: cuatro proyectos para entender su evolución

El vino argentino hoy: cuatro proyectos para entender su evolución

El vino argentino actual atraviesa una etapa marcada por una mirada más detallada sobre el origen. En las últimas décadas, además de las cepas y las grandes regiones productoras, ganaron protagonismo los viñedos históricos, las parcelas específicas, el estudio de los suelos y la exploración de otros territorios

El lugar donde nace un vino pasó a ser una clave para comprender su identidad.

En este artículo vamos a recorrer cuatro proyectos que, por caminos diferentes, ayudan a entender esa evolución: Luca Wines, Domaine Nico, Riccitelli y Altos Las Hormigas. Sus historias muestran un vino argentino en movimiento: más curioso, más atento al origen y dispuesto a revisar lo conocido para encontrar nuevas formas de expresar el terroir.

Tabla de contenido

De la cepa al origen: cuando el lugar gana protagonismo

Durante años, el Malbec fue la principal carta de presentación del vino argentino en el mundo y tuvo un papel decisivo en la construcción de una identidad reconocible para el país. Ese protagonismo continúa, pero hoy conocer la cepa es solo una parte de la historia.

Con el tiempo, productores y enólogos comenzaron a observar con mayor detalle qué sucede dentro de cada región. Para muchos proyectos, hablar simplemente de Mendoza empezó a resultar demasiado amplio para explicar las diferencias entre sus distintos orígenes. El Valle de Uco comenzó a leerse también a través de zonas como Gualtallary, Paraje Altamira o Los Chacayes, y dentro de ellas cobraron importancia fincas, viñedos y parcelas particulares.

Una misma cepa puede expresarse de manera diferente según el lugar donde crece. La altura, el clima, las características del suelo, la disponibilidad de agua y el manejo del viñedo son algunas de las variables que intervienen en ese resultado.

A la vez, la mirada se extendió hacia otros territorios y volvió sobre variedades y viñedos históricos que durante años habían tenido menor visibilidad. Así, el origen dejó de funcionar únicamente como un dato de procedencia y comenzó a convertirse, para muchos proyectos, en una parte central del relato del vino.

Luca: una mirada contemporánea sobre los viñedos históricos

Hablar de vino argentino hoy no significa hablar solamente de proyectos nuevos. También implica revisar el patrimonio vitícola con otra mirada y preguntarse qué vale la pena preservar.

Ese fue uno de los puntos de partida de Luca Wines. Durante los años 90, Laura Catena comenzó a interesarse por antiguas viñas de Mendoza que, a pesar de su historia, eran consideradas poco atractivas por sus bajos rendimientos. El riesgo era concreto: algunos productores evaluaban reemplazarlas, venderlas o directamente abandonarlas.

Luca nació con la idea de demostrar que esos viñedos podían tener otro valor. El proyecto desarrolló acuerdos con pequeños productores y comenzó a trabajar con un modelo que buscaba hacer viable su conservación, al mismo tiempo que elaboraba las uvas en pequeños lotes para comprender mejor el carácter de cada lugar.

Luca refleja una forma muy actual de entender el vino argentino: preservar viñedos históricos, estudiarlos en profundidad y trabajar cada lote con una mirada enológica que busca expresar el carácter particular de su origen. 

Laura Catena durante una degustación en bodega Luca Wines, entre barricas, copas y botellas de vino Luca.
Luca Wines, proyecto impulsado por Laura Catena, combina el trabajo con viñedos históricos de Mendoza con una mirada centrada en el origen y el terroir.

Domaine Nico: del Pinot Noir de altura a la identidad de cada parcela

Domaine Nico nació de una búsqueda muy concreta: entender hasta dónde podía llegar el Pinot Noir en los viñedos de altura de Mendoza. Otro proyecto de Laura Catena que comenzó a tomar forma a partir de las primeras plantaciones realizadas en Villa Bastías, Tupungato, y que con los años fue sumando investigación sobre clones, suelos y distintas formas de vinificación.

En 2008, el proyecto comenzó a diferenciar parcelas según las características del suelo y a vinificar sus uvas por separado. En 2016, la bodega comenzó a embotellar individualmente el vino de cinco de esas parcelas. Ese trabajo dio origen a vinos como Grand Mère y Grand Père, en Villa Bastías, y Histoire d’A, La Savante y Le Paradis, en distintos sectores de Gualtallary.

La lógica detrás de Domaine Nico es simple pero ambiciosa: una misma cepa puede contar historias diferentes cuando se observa el territorio a escala de parcela.

La investigación es una parte central del proyecto. Desde 2018, Domaine Nico participa en estudios de la Universidad de Dijon junto con el Catena Institute para analizar cómo responden el Pinot Noir y el Chardonnay a diferentes condiciones climáticas. En el viñedo se comparan parcelas cercanas con características distintas, una experiencia que Le Figaro destacó al analizar el futuro del Pinot Noir frente al cambio climático.

Domaine Nico expresa uno de los rasgos más representativos del vino argentino actual: combinar investigación, especialización y una lectura cada vez más precisa del origen. Su trabajo con Pinot Noir de parcela muestra cómo una misma variedad puede adquirir perfiles distintos según el sitio, una lógica que también vimos al comparar el Pinot Noir de Patagonia y del Valle de Uco, pero llevada aquí a una escala aún más específica. 

Domaine Nico trabaja distintos Pinot Noir de parcela para mostrar cómo la diversidad de suelos y climas del Valle de Uco puede dar lugar a expresiones diferentes de una misma cepa.
Domaine Nico trabaja distintos Pinot Noir de parcela para mostrar cómo la diversidad de suelos y climas del Valle de Uco puede dar lugar a expresiones diferentes de una misma cepa.

Riccitelli: ampliar el mapa del vino argentino

Matías Riccitelli Wines nació en 2009 y construyó su identidad a partir de una búsqueda constante de nuevos territorios y formas de interpretarlos. Desde su bodega en Las Compuertas, el proyecto se fue extendiendo hacia distintos puntos de Mendoza, con viñedos en zonas como Los Chacayes, San Pablo y el Valle de La Carrera.

En 2015 nació Riccitelli Patagonia, un proyecto orientado a revalorizar antiguos viñedos de Río Negro y variedades que habían quedado fuera del centro de la escena. Allí cuenta con 17 hectáreas plantadas en la década de 1950 y trabaja con cepas como Semillón, Chenin Blanc, Pinot Noir, Bastardo, Riesling, Torrontés y Merlot. 

En Riccitelli, explorar también significa redescubrir lo que ya formaba parte del paisaje vitivinícola argentino. La bodega busca ampliar las fronteras del vino argentino, tanto geográficas como varietales. El proyecto conecta viñedos de altura en Mendoza con antiguas plantaciones de Patagonia y trabaja cepas que durante años tuvieron menor visibilidad. La propia bodega resume esa filosofía como la intención de “embotellar” los paisajes de donde provienen sus uvas. 

Paisaje pedregoso de viñedo en altura en Gualtallary, imagen asociada al proyecto Matías Riccitelli Wines y su viticultura de montaña.
Viñedos de Matías Riccitelli Wines en Gualtallary, Valle de Uco, donde el proyecto trabaja una viticultura de montaña enfocada en la expresión de distintos microterroirs y parcelas de altura.

Altos Las Hormigas: una mirada cada vez más profunda sobre el terroir

Altos Las Hormigas nació en 1995, cuando Alberto Antonini y Antonio Morescalchi decidieron apostar por Mendoza y por el Malbec, una variedad que todavía estaba lejos del reconocimiento internacional que alcanzaría después.

Con los años, el proyecto profundizó su trabajo sobre la geología y las diferencias entre los suelos de Mendoza. En 2011, después de una investigación del terroir junto al especialista Pedro Parra, Altos Las Hormigas adquirió tierras en Paraje Altamira. Allí plantó en 2017 Jardín de Hormigas, un viñedo concebido desde el comienzo a partir de las características del suelo y la biodiversidad del lugar.

Lo particular de Altos Las Hormigas es haber convertido el estudio del suelo en una pieza central de su forma de interpretar el vino. Para la bodega, el terroir surge de la interacción entre suelo, altura, clima, agua, topografía y trabajo en el viñedo, pero conocer qué sucede debajo de cada parcela permite comprender mejor las diferencias entre sitios que, a simple vista, podrían parecer similares.

Botella de Jardín de Hormigas Los Amantes Malbec de Altos Las Hormigas, vino de Paraje Altamira servido durante una comida.
Jardín de Hormigas Los Amantes Malbec, una de las etiquetas emblemáticas de Altos Las Hormigas. La cosecha 2024 recibió 98 puntos de James Suckling.

Cuatro caminos para entender el vino argentino actual

No existe una única fórmula para definir al vino argentino contemporáneo. 

Luca Wines pone en valor los viñedos históricos; Domaine Nico lleva la mirada hasta la parcela; Riccitelli amplía el mapa a través de territorios y variedades; y Altos Las Hormigas muestra cómo una bodega puede evolucionar desde la cepa hacia una lectura más profunda del terroir.

Los cuatro recorridos muestran una transformación más amplia: hoy el lugar de procedencia tiene un peso mucho mayor en la forma de pensar y contar el vino argentino. 

Hoy, las cuatro bodegas continúan desarrollando portfolios que profundizan esas búsquedas, con vinos de parcela, viñedos históricos, nuevos orígenes y etiquetas reconocidas por la crítica internacional. 

En Enotek te invitamos a descubrir estos proyectos y otros vinos argentinos que expresan, cada uno a su manera, la diversidad de nuestros terroirs, viñedos y regiones.