Vinos de Altura en Gualtallary: Descubriendo el Viñedo Adrianna de Catena Zapata.

Vinos de Altura en Gualtallary: Descubriendo el Viñedo Adrianna de Catena Zapata.

Descubrí los secretos del viñedo de altura extrema de Catena Zapata, donde el clima frío, la intensidad luminosa y la geología única se combinan para producir vinos excepcionales.

En la elaboración de vinos, la altitud es un factor que lo puede cambiar todo. En el Viñedo Adrianna de la Bodega Catena Zapata, ubicado a 1450 metros sobre el nivel del mar en la región de Gualtallary, se producen algunos de los vinos más destacados a nivel mundial.

En este artículo te contamos de qué manera inciden el clima y el terroir en el cultivo de las uvas y en la creación de los vinos que catapultaron a esta bodega a la cima del reconocimiento en todo el mundo. 

Influencia del clima en la calidad de las uvas

Beneficios del clima frío en la zona de altura

En 1992 en el corazón de Mendoza, el visionario Nicolás Catena Zapata plantó un viñedo en Gualtallary Alto, la parte más elevada de Tupungato, con el objetivo de encontrar la zona más fría de la región apta para el cultivo de uvas. Este era un lugar donde nunca antes se había considerado la idea de plantar viñas, principalmente debido al riesgo de heladas.

Sin embargo, a pesar de que allí el clima es más frío que en el sur del Valle de Uco, el riesgo de heladas es menor por las colinas montañosas que actúan como protección.

A pesar de las opiniones de los agrónomos, que consideraban que algunas variedades no podían madurar a esa altura, Nicolás plantó Cabernet Sauvignon y Chardonnay con clones traídos de Francia, y Malbec con clones del Lote 18 del Viñedo Angelica, con más de 70 años de historia. Así nació el viñedo Adrianna, que lleva el nombre de su hija menor.

Contra todo pronóstico, al cabo de algunos años, los vinos elaborados con esas uvas demostraron ser más minerales y con mejor acidez que los de otras zonas más bajas del Valle de Uco.

Así lo describió Nicolás: “Cuando degustamos los primeros vinos de este viñedo fue un shock. Eran vinos significativamente diferentes a lo que conocíamos de las viñas plantadas a menor altitud”. Y agregó: “La transformación más importante estaba en la variedad Malbec. Obtuvimos un tinto denso, pero exageradamente aterciopelado, sumamente complejo, bajo PH y un muy intenso aroma floral a violetas”.

El secreto radica en la altitud: a mayor elevación, las temperaturas son más frías y la amplitud térmica aumenta, provocando una maduración más lenta de las uvas, permitiendo que desarrollen sabores más complejos y mantengan una acidez fresca.

Comparación con zonas de menor altitud

Desde el comienzo, Laura Catena y su equipo de investigación, encontraron grandes diferencias de sabores entre Gualtallary y zonas de menor altitud como Altamira, La Consulta y Eugenio Bustos.

En esas zonas más bajas, la calidad de la fruta era impecable, pero los sabores eran distintos. En Adrianna, la acidez y la mineralidad eran más marcadas. El Cabernet Sauvignon presentaba más pirazinas, moléculas que aportan el característico aroma y sabor a pimiento. El Malbec mostraba una estructura más imponente y taninos más densos, mientras que el Chardonnay era muy mineral y untuoso a la vez.

Parcela White Stones en el Viñedo Adrianna

El clima fresco de esta región permite que las vides conserven sus ácidos naturales y mantengan sus azúcares en equilibrio, mientras que en zonas más bajas de Mendoza generalmente se acidifican todos los mostos y se requieren aditivos para obtener ácidos balanceados. Además, gracias a las condiciones más frías del Viñedo Adrianna, la madurez de los taninos puede obtenerse antes de que las uvas alcancen los 24 grados Brix, con un tenor alcohólico de alrededor del 13%.

Efecto del sol de altura en la maduración

Intensidad luminosa y su impacto en las uvas

Luego de años de estudios y observaciones, se ha demostrado que la intensidad luminosa en los viñedos de altura es un factor diferenciador que influye en la calidad de las uvas, ya que el sol de montaña es mucho más intenso en las zonas altas que a nivel del mar.

En el Viñedo Adrianna en particular, el sol de altura ejerce un alto impacto en la fruta, más allá de aumentar la fotosíntesis. La cantidad de horas de sol y el grado de intensidad luminosa de Gualtallary facilitan un activo proceso de fotosíntesis y un adecuado desarrollo de aromas y taninos. 

A esto se suma que las laderas empinadas de la región pueden proporcionar un mejor drenaje y mayor exposición al sol, lo que favorece el cultivo de las uvas. 

El Catena Institute of Wine, el departamento de investigación enológica fundado por Laura Catena en 1995, desde sus inicios trabajó en conjunto con estudiantes de doctorado de la Universidad de Mendoza. 

Uno de los investigadores destacados, Federico Berli, se embarcó en un experimento que reveló el gran impacto del sol de altura en la maduración de las uvas.

Su experimento consistió en cubrir el Viñedo Adrianna con plásticos transparentes que filtraban los rayos solares intensos, sin interferir con la luz necesaria para llevar a cabo el proceso de fotosíntesis. Su objetivo era diferenciar claramente el efecto de la intensidad luminosa de lo que genera el clima frío en el desarrollo de las uvas.

Berli descubrió que la intensidad luminosa incrementaba significativamente el nivel de taninos presentes en los hollejos (la piel) de las uvas Malbec cultivadas a gran altura. Así, reveló el papel determinante del sol de montaña en el proceso de maduración de las uvas.

Este experimento respaldó la teoría de Laura Catena sobre la adaptación natural de la vid en zonas de altura, según la cual, en entornos de mayor altura, las uvas desarrollan hollejos más gruesos, actuando como una suerte de pantalla protectora natural para preservar las semillas de los intensos rayos del sol.

Gualtallary en comparación con regiones vitícolas en Francia

Los suelos calcáreos del Viñedo Adrianna se asemejan a los suelos de Champagne y la Borgoña en Francia, zonas conocidas por la producción de algunos de los vinos más prestigiosos del mundo. 

Sin embargo, los suelos del Viñedo Adrianna poseen entre un 100 y 200% menos de materia orgánica que los suelos de Burdeos. Esto, lejos de ser una desventaja, se transforma en un beneficio. 

Las investigaciones del equipo liderado por Laura Catena revelaron que la adaptación de las vides a los suelos del Viñedo Adrianna se debe a la gran población de rizobacterias, que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo. Estas rizobacterias, que son una especie de parásito que se alimenta de las raíces de las vides, se alojan en las plantas, ayudándolas a soportar el estrés y a absorber los nutrientes. 

Otro factor distintivo de la región de Gualtallary es su clima. Según la escala de Winker, un método desarrollado en California para agregar grados de temperatura y categorizar las regiones según su clima, el clima de Adrianna se ubica entre las zonas 1 y 2, lo que lo ubicaría entre la Borgoña y una zona muy fría de Burdeos. Sin embargo, Gualtallary se distingue por la cantidad de horas de sol y el grado de luminosidad que experimenta, lo que facilita un activo proceso de fotosíntesis y un adecuado desarrollo de aromas y taninos.

El suelo del Viñedo Adrianna

Características Únicas de los Suelos Calcáreos

Propiedades beneficiosas de los suelos calcáreos

El suelo es uno de los componentes esenciales del terroir y tiene un gran impacto en el cultivo de las uvas. Cada tipo de suelo tiene características únicas y puede cambiar el sabor del vino. Por ejemplo, los suelos arcillosos pueden dar lugar a vinos más robustos y con mayor estructura, mientras que los suelos calcáreos o calizo pueden producir vinos más elegantes y con mayor acidez.

Los suelos calcáreos son ricos en carbonato de calcio y otros minerales, lo que permite reducir el vigor de la vid y favorecer el equilibrio natural entre el crecimiento vegetativo y la producción de la uva. Además, suelen tener un buen drenaje y alta capacidad de retención de agua, algo clave para la viticultura.

Este tipo de suelo, presente en el Viñedo Adrianna, añade una mineralidad sutil a los vinos, una estructura tánica firme y una acidez equilibrada. La roca caliza actúa como una esponja natural, permitiendo a las raíces de la vid acceder a la humedad incluso en condiciones de sequía.

Importancia de la estructura del suelo en situaciones de estrés

En las regiones de altitud como las que abarcan los viñedos de Catena Zapata, es común enfrentarse a situaciones de estrés hídrico, donde el agua se convierte en un recurso escaso y preciado para las vides.

En esos casos, la estructura del suelo desempeña un papel vital en la supervivencia de las plantas. Una estructura adecuada permite un buen drenaje y retención de agua, lo que a su vez fomenta la vida microbiana y los procesos biológicos en el suelo.

Lo que hace que los suelos calcáreos sean fundamentales en situaciones de estrés hídrico, es que poseen dos propiedades aparentemente contradictorias: tienen un excelente drenaje, lo que les permite retener el agua durante más tiempo que la grava, pero menos tiempo que la arcilla. Esto permite que luego del intenso sol y calor posterior a las lluvias, las plantas puedan tener un suministro de agua más constante durante las sequías.

Estudio Detallado de los Suelos

Investigación y estudio de los suelos

El apasionante viaje de Nicolás Catena Zapata en la búsqueda de vinos de altura alcanzó su punto álgido al plantar vides donde nadie creía que podrían madurar, dando origen al Viñedo Adrianna. 

La audacia y visión de Nicolás se fusionaron con la perspicacia de su hija Laura, quien, mientras estudiaba biología en Harvard y microbiología en Stanford, comprendió que para producir vinos extraordinarios, se requería un gran esfuerzo y un enfoque científico riguroso.

Laura cuenta que a ella no le sorprendía que los vinos del Viñedo Adrianna tuviesen una acidez natural óptima, sino el incremento de taninos y polifenoles, con valores más altos que los de otros viñedos similares plantados en zonas más bajas. 

Su compromiso con la comprensión del terroir la llevó a fundar el laboratorio Catena Institute of Wine en 1995. Hoy en día, el equipo se dedica al estudio de cada metro, roca, insecto y microorganismo del Viñedo Adrianna, lo que lo convierte en uno de los viñedos más estudiados del mundo.

El profundo conocimiento de la complejidad geológica de la región tuvo una gran incidencia para perfeccionar la gestión de los viñedos y refinar la producción de los vinos que reflejan la identidad de la bodega. Sus investigaciones confirmaron que los suelos de aluvión en Mendoza no son homogéneos y que cada parcela ofrece vinos con sabores y aromas únicos.

Cantidad de calicatas y su influencia

Las calicatas son excavaciones que se realizan para explorar los terrenos, siendo un método esencial para el estudio de los suelos.

Proporcionan una visión tridimensional de la composición del suelo, permitiendo mapear la variabilidad geológica en distintas áreas del viñedo, ayudando a adaptar las prácticas vitícolas y maximizar la calidad de las uvas en función de las características de cada parcela.

Cuando la familia Catena Zapata comenzó a estudiar los suelos del Viñedo Adrianna hace más de veinte años, cavaron 5 calicatas por hectárea.

Estudio de parcela. Laura Catena con su equipo

Actualmente cuentan con 70 calicatas, lo que les ha permitido comprender en profundidad el viñedo. 

Conclusiones

El Viñedo Adrianna, situado a 1450 metros de altura, con 120 hectáreas de terroir excepcional, es el ícono de la apuesta de Catena Zapata por el vino de parcela. 

En este viñedo se producen cinco vinos, cada uno con su personalidad distintiva: Adrianna White Bones y White Stones Chardonnay y los Malbec: Fortuna Terrae, Mundus Bacillus Terrae y River Stones.

La combinación de la altitud, el clima frío, la intensidad luminosa y los suelos únicos, confieren a las uvas y los vinos una calidad excepcional y una identidad inigualable.

Pero este viñedo no es solo un lugar en el mapa, es una experiencia sensorial, un tributo a la naturaleza y la dedicación de la familia Catena Zapata. Ha sido reconocido como el “Grand Cru de Sudamérica” y se trata del único viñedo de América del Sur que ha logrado tener seis vinos con el puntaje perfecto de 100 puntos.